Debut de Master Anamórficos en filme ruso

Debut de Master Anamórficos en filme ruso

Sasha e Ilya, una pareja joven en una relación difícil, están pasando víspera de Año Nuevo en una casa de playa en el norte de Francia cuando los restos de una criatura no identificada son arrojados por las aguas en la costa el mismo día en que conocen a Masha, una misteriosa chica rusa perdida que no tiene adónde ir. Tal es la trama de THE COLD FRONT, el primer largometraje ruso en ser realizado con lentes Master Anamórficos ARRI/ZEISS. Dirigido por Roman Volobuev, fue rodado por el director de fotografía Michael Khasaya, quien combinó los Master Anamórficos con ALEXA XT y grabó en ARRIRAW para una máxima calidad de imagen. Khasaya nos habla aquí sobre su trabajo en este proyecto.

THE COLD FRONT: primer largometraje ruso en utilizar Master Anamórficos

THE COLD FRONT es el primer largometraje ruso en ser realizado con lentes Master Anamórficos ARRI/ZEISS. Dirigido por Roman Volobuev, fue rodado por el director de fotografía Michael Khasaya, quien combinó los Master Anamórficos con ALEXA XT y grabó en ARRIRAW para una máxima calidad de imagen.

¿Cuál fue el trasfondo para este filme y las ideas detrás del mismo?

Este filme fue un debut para casi todos nosotros: para Roman, el director -quien hasta hace muy poco tiempo era crítico de cine-, para los productores, para la mayoría del equipo y para mí que, como director de fotografía vi el proyecto como una oportunidad para llevar ideas a la vida y finalmente convertirme en un verdadero co-autor. Durante mucho tiempo me ha interesado utilizar este formato, para ver un drama convertirse en un thriller y viceversa. Queríamos crear un retrato de nuestra generación -30 y tantos- y mostrar a gente creativa que trata de comprender quiénes son en realidad. El elemento más atractivo fue mostrar de qué forma la naturaleza de una persona se muestra en situaciones inesperadas.

¿Por qué decidieron rodar en anamórfico?

Creo que el formato anamórfico permite que el espectador quede completamente inmerso en el relato, en la magia del filme. El look es completamente diferente al de los lentes esféricos, que son más parecidos a cómo la gente ve el mundo. Los primeros planos expresivos, bellos fondos y el bokeh de los anamórficos brindan profundidad al cuadro al crear una atmósfera especial, casi surrealista para el espectador y aumentar su sensación de estar participando.

Creo que el formato anamórfico permite que el espectador quede completamente inmerso en el relato, en la magia del filme.

¿Qué los llevó a elegir los Master Anamórficos?

He tenido la suerte de trabajar con los Master Anamórficos en un proyecto en Moscú, dirigido por Rob Chiu y rodado por Matias Boucard, quien me invitó a trabajar en la segundad unidad. Me enamoré de esos lentes y lo que siguió fue una historia totalmente detectivesca, en la cual Matias me ayudó a conseguirlos en Francia para este proyecto de unos chicos rusos de los que nadie había oído hablar, y estoy realmente agradecido por su ayuda.

Cuando se rueda un filme de bajo presupuesto, sin un departamento artístico digno de mención, sin locaciones diferentes, o iluminación, sin vestuario ni sets, para hacer que funcione necesitas los lentes correctos, con su propia personalidad pero sin efectos no deseados. En realidad prefiero no utilizar demasiada iluminación y hacer que la imagen luzca lo más natural posible. Los Master Anamórficos fueron perfectos para eso y para compensar nuestras limitaciones.

¿Dónde rodaron?

Rodamos el filme completo en Normandía con un equipo parte ruso, parte francés. Tuvimos una semana de prep y 17 días de rodaje, por lo que el tiempo fue corto pero debimos acostumbrarnos al estricto cronograma francés. Una ventaja importante fue que todo se rodó en una locación y que podíamos movernos con facilidad entre las escenas exteriores y las interiores, lo que nos ayudó a lidiar con un clima en cambio constante. Queríamos rodar todo en la “hora mágica”, lo que exigía ensayos y una meticulosa planificación.

Obviamente, usted rodó muchas escenas cámara en mano, algo inusual para anamórficos. ¿Los lentes le permitieron hacerlo con comodidad?


Desde el principio supimos que queríamos rodar mucho cámara en mano. Nos daba la libertad de movernos con los actores, respondiendo en forma instintiva a los pequeños cambios, los que intensificaban cada escena y lograron el efecto de participación que buscábamos. Incluso las tomas largas se hicieron cámara en mano. Solo en la escena final usamos un trípode para llevar la atención hacia los personajes.

Deliberadamente nos limitamos a tres profundidades focales: 35mm, 50mm y 75mm, lo que nos obligó a planificar en forma muy cuidadosa y, en última instancia, enriqueció el filme desde el punto de vista artístico. En cuanto a confort operativo, sí, rodar fue muy lindo, incluso cámara en mano. Todos los lentes tienen el mismo tamaño y peso, y se combinaron a la perfección, de forma tal que uno deja de preocuparse por esto y se concentra en el trabajo creativo.

¿Qué le pareció el rendimiento óptico de los Master Anamórficos?

Son perfectos. La apertura es grande, la reproducción de color es natural y la brillantez de la imagen se parece más a la que ofrecen los lentes esféricos. No hay cambio en el tamaño de la imagen cuando cambia el foco, no hay distorsión óptica ni aberración cromática lo que evita que el espectador se distraiga de las ideas del autor, al tiempo que conserva el carácter del formato anamórfico.

Los Master Anamórficos definitivamente nos ayudaron a ser más creativos.

Lo que más me gusta es que, a diferencia de otros lentes anamórficos, se puede trabajar con una gran apertura -la mayoría del tiempo fue a T2.2 o T2.8- y no preocuparse en lo más mínimo. Hubo muchas escenas nocturnas para las que queríamos fondos fuera de foco atractivos. Por ejemplo, en una escena importante y larga que mostraba a los personajes caminando por la playa a la noche, no había iluminación de cine en absoluto –solo un reflector- y los lentes se las arreglaron perfectamente.

¿Puede dar un ejemplo de cómo las prestaciones de los lentes lo ayudaron en lo creativo?


Los Master Anamórficos definitivamente nos ayudaron a ser más creativos. Cuando estaba trabajando con los de 35mm pude cortar el rostro de un personaje a la mitad al costado del cuadro, lo que no habría podido hacer jamás con otros lentes anamórficos debido a las distorsiones y a los bordes difusos que tienen. Siempre quise poner algo en esa parte del cuadro, que estuviera disponible. Cuando no hay restricciones el trabajo creativo comienza, y uno empieza a experimentar con la composición y con los modos de la cámara. Fue un gran avance para mí.

¿La ALEXA XT fue una buena compañera para los Master Anamórficos?

La cámara afrontó muy bien las severas exigencias del proyecto. Yo quiero dar crédito extra a los filtros integrados. Nos había preocupado el tema de estar cambiando filtros en la costa, con fuertes vientos y con arena volando a nuestro alrededor pero, por supuesto, los cambios de los filtros se dieron en forma interna y no hubo problemas. El rango dinámico de la ALEXA XT también ayudó muchísimo porque estábamos en locación y teníamos un kit de iluminación muy limitado.